sábado, 16 de julio de 2016

LA ÉTICA ES RENTABLE Como decimos a nuestros alumnos de las especialidades de Economía y Administración, hace algunos años eran muy escasos los libros de estas ciencias que incluyeran secciones o capítulos sobre ética. Las razones aducida para esta ausencia eran que no había relación entre ellas y, adicionalmente, que los dedicados a los negocios y la política económica eran o debían tener como característica fundamental un comportamiento ético. Hy no hay texto de Economía o Administración que no incluyan secciones de Ética, porque es necesaria insistir en su conocimiento y aplicación. La ética es rentable, es muy rentable, en términos personales, empresariales y sociales. Dan soporte a decisiones que significan reducción de costos innecesarios, aumento de productividad y de rentabilidad, y por tanto de competitividad. Ni qué hablar de la administración pública. Hay que trabajar para elevar el comportamiento ético de las personas y las organizaciones. Que sean por convicción o por conveniencia. Que haya un íntimo y extendido convencimiento que es lo mejor y así los actos de corrupción merecerán el mayor desprecio y rechazo individual y social. Carlos A. La Rosa Lama Profesor Esc Posgrado UNMSM-UNAC


Como decimos a nuestros alumnos de las especialidades de Economía y Administración, hace algunos años eran muy escasos los libros de estas ciencias que incluyeran secciones o capítulos sobre ética. Las razones aducida para esta ausencia eran que no había relación entre ellas y, adicionalmente, que los dedicados a los negocios y la política económica eran o debían tener como característica fundamental un comportamiento ético. Hy no hay texto de Economía o Administración que no incluyan secciones de Ética, porque es necesaria insistir en su conocimiento y aplicación.
La ética es rentable, es muy rentable, en términos personales, empresariales y sociales. Dan soporte a decisiones que significan reducción de costos innecesarios, aumento de productividad y de rentabilidad, y por tanto de competitividad. Ni qué hablar de la administración pública.
Hay que trabajar para elevar el comportamiento ético de las personas y las organizaciones. Que sean por convicción o por conveniencia. Que haya un íntimo y extendido convencimiento que es lo mejor y así los actos de corrupción merecerán el mayor desprecio y rechazo individual y social.   
Carlos A. La Rosa Lama
Profesor Esc Posgrado
UNMSM-UNAC  


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