miércoles, 9 de noviembre de 2016

ANTECEDENTES PARA LA MODERNIZACIÓN DE LA GESTIÓN PÚBLICA .




En los  años 2001-2012, el Perú alcanzó tasas de crecimiento mayores al promedio en la región. entre los años 2002-2011. El Ingreso  Nacional Bruto por persona casi se triplicó, y las tasas de pobreza se redujeron a la mitad. Desde el año 2010, el Perú se ubica en el grupo de países de ingreso medio alto. Este crecimiento económico fue acompañado por un crecimiento parecido de los ingresos del Estado.

Sin embargo este fuerte crecimiento económico y presupuestal no fue acompañado por un crecimiento similar de la capacidad del Estado de gastar bien lo que recauda y de generar las condiciones para el crecimiento sostenible que conlleve a un desarrollo económico y social.

El bajo desempeño del Estado se refleja en la poca confianza de la población en el Estado y bajos niveles de satisfacción ciudadana. Según el Latinobarómetro, los niveles de satisfacción con la democracia en el Perú se encuentran por debajo del promedio de la región

Asimismo, en el Perú aún persisten marcadas desigualdades sociales y territoriales, según el mismo Latinobarómetro, apenas el 14% de los peruanos considera que la distribución de la riqueza en el país es justa, el mismo que se refleja en el alto grado de insatisfacción con el sistema político y económico, y altos niveles de conflictividad social que afectan la gobernabilidad democrática.

A pesar que en los últimos años la recaudación fiscal y el presupuesto público se han incrementado sustancialmente, las entidades públicas siguen teniendo una limitada capacidad de gestión, lo cual les impide proveer con eficacia, eficiencia y transparencia servicios públicos de calidad a los ciudadanos. Y siendo este una demanda de la ciudadanía que pide un Estado presente, activo y efectivo en todo el territorio nacional.

Bajo esta situación, con un Estado lento e ineficiente, ningún incremento de presupuesto garantiza el logro de los objetivos, es decir se podría tener capacidad de gasto pero sin calidad del mismo. matemáticas.

Buscando un acercamiento con el ciudadano, hace más de una década se inició un profundo proceso de transformación, dando paso a la trasferencia de funciones y recursos públicos desde el nivel central a los gobiernos regionales y locales, para que en ejercicio de su autonomía política, económica y administrativa sirvieran de manera más cercana y efectiva a la ciudadanía. Esta demanda que era largamente esperada creó nuevas expectativas por mayor inclusión y oportunidades para el desarrollo.

Sin embargo, esta trasferencias de funciones y el incremento de presupuesto no fueron acompañados por mejores capacidades descentralizadas de gestión. Las limitaciones del Estado descrito líneas arriba, se han visto reflejados en los gobiernos locales y regionales, como consecuencia de ello las entidades públicas nacionales, regionales y locales no manifiestan tener capacidad de gobierno y de gerencia suficientes para promover más y mejores bienes y servicios públicos, al alcance de los ciudadanos de todo el país, según sea su necesidad real. Lo cual se ha agravado luego del descenso en el crecimiento de la economía nacional, los ingresos presupuestales y la consecuente reducción de las sumas entregadas a los gobiernos subnacionales.

Podemos decir que el Perú tiene uno de los Estados más disfuncionales de América Latina. Muchas instituciones estatales no funcionan, y en algunas zonas, ni siquiera existen. En muchas partes del país,  los servicios públicos (educación, salud, agua potable, infraestructura social y económica) no llegan, y si llegan, son copados o frustrados  por la corrupción y la ineficiencia.



De todo esto se concluye, que las deficiencias del Estado tienen impacto en la vida de los ciudadanos y en las actividades empresariales, lo que tiene consecuencias en el bienestar de las personas, en la competitividad empresarial, en la legitimidad de los gobiernos y, por tanto, en el sistema democrático y sus instituciones.

Existen deficiencias en las prestaciones de servicios públicos, las cuales terminan incidiendo negativamente en la percepción ciudadana sobre la gestión pública y el desempeño del Estado en el Perú. Se puede identificar las siguientes deficiencias:

a)    Ausencia de un sistema eficiente de planeamiento y problemas de articulación con el sistema de presupuesto público.
b)    Deficiente diseño de la estructura de organización y funcionamiento.
c)    Inadecuados procesos de producción de bienes y servicios públicos.
d)    Infraestructura, equipamiento y gestión logística insuficiente.
e)    Inadecuada política y gestión de recursos humanos.
f)     Limitada evaluación de resultados e impactos, así como seguimiento y monitoreo de los insumos, procesos, productos y resultados de proyectos y actividades.
g)    Carencia de sistemas y métodos de gestión de la información el conocimiento.
h)   Débil articulación intergubernamental e intersectorial.

Un Estado moderno debe estar al servicio de las personas, lo que implica una transformación de su enfoque y prácticas de gestión, concibiendo sus servicios o intervenciones como expresiones de atención a los derechos de los ciudadanos. Esto nos debe llevar a la construcción de un Estado Moderno orientado al ciudadano, eficiente, unitario y descentralizado, inclusivo y abierto (transparente y que rinda cuentas).

Modernizar la gestión pública es responsabilidad de todas las autoridades, funcionarios y servidores del Estado, en cada uno de sus organismos y niveles de gobierno. Por lo que la modernización de la gestión pública es una política de Estado que alcanza a todas las entidades públicas que lo conforman, sin afectar los niveles  de autonomía que les confiere la Ley. Compromete al Poder Ejecutivo, organismos autónomos, gobiernos descentralizados, instituciones políticas y la sociedad civil, a través de sus distintas organizaciones.

Carlos A. La Rosa Lama
Profesor UNMSM-UNAC

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