viernes, 11 de noviembre de 2016

LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA REQUIERE ALGO MAS QUE “SERVIR”



Algunos por ingenuidad y otros por otras motivaciones han querido y quieren hacer crear a la población, así como les han hecho creer a los gobernantes, que el sistema de gestión de personal SERVIR es lo mejor para tener una administración pública moderna, eficiente, creadora y gestora del mejor y mayor valor  público. Pero esto no es verdad.

Lamentablemente los más importantes funcionarios del Estado, concretamente del gobierno actual (sin que sea diferente al de los dos anteriores), consideran inexplicable e indebidamente a la administración pública como esencialmente  ineficiente, pues de una o de otra manera se culpan a ellos mismos y a quienes ellos nombran, contratan o encargan para desempeñar las labores más importantes.

Una oportunidad especialmente crítica para demostrar lo que decimos, es la necesidad y urgencia de diseñar, implementar, controlar y evaluar políticas agresivas para cambiar la tendencia de desaceleración y retomar la aceleración o reaceleración económica y volver a tomar como “velocidad de crucero” tasas de  crecimiento del PBI con más del 5% y adicionalmente reducir desempleo, subempleo y pobreza. Esto lo puede y lo debe hacer personal altamente calificado y honrado que SI EXISTE en la administración pública.

Que salgan al frente los nuevos gerentes públicos y muestren lo que están haciendo y logrando para que la administración pública sea cada vez más conocida y reconocida por su eficiencia y honestidad, incluyendo lo que algunos llaman eufemísticamente “islas de calidad” en la administración pública.

La inversión pública sigue cayendo por la incapacidad y pusilanimidad de los funcionarios públicos de todos los niveles, que DEBEN SER SEPARADOS de sus cargos e incluso de las instituciones en que perciben sus remuneraciones. Comenzando por el Presidente de la República, seguidos por los ministros de Estado, deben asumir el liderazgo que corresponde, para que todos los demás los sigan y emprendan el camino que lleve a la prosperidad de las grandes mayorías nacionales.




Para ello es indispensable empoderar a tantos funcionarios capaces que permanecen relegados, reflexionando impotentes las injusticias de los sucesivos regímenes que llegan uno tras otro, contratando a personas incapaces y rapaces así como de otros, enemigos del Sector Público, investidos de dudosas calificaciones académicas sin tener los otros elementos de experiencia, actitudes y aptitudes que las personas deben acreditar como  competencias para ejercer con eficiencia, transparencia y decencia los cargos que les asignan en la Administración Pública.

El sistema SERVIR no ha resultado, resulta ni resultará la panacea generalizada para el mejoramiento de la administración pública, hay que aprovechar y potenciar el inmenso capital humano con que se cuenta actualmente, utilizar los medios e instrumentos disponibles de motivación y participación responsable, sin favoritismos ni indebidos aumentos a quienes no los merecen por línea de carrera ni por criterios de meritocracia.

 Es hora de dar las oportunidades de ascenso a quienes lo merecen y ser a la vez enérgicos  y hasta drásticos en aplicar las medidas correctivas. Calidad y Excelencia no significan permisividad, complacencia ni complicidad. El Perú necesita y exige justicia y equidad en base a eficiencia, transparencia y decencia. En una palabra,revisar el diseño y aplicación de un sistema de personal, que respete a los trabajadores, promueva la mejor cultura y clima organizacional y la eficiente prestación de servicios a la sociedad.















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