jueves, 22 de diciembre de 2016

DESCENTRALIZACIÓN DEL PERÚ: URGENTE REVISIÓN Y DECISIÓN



Decía don Manuel Gonzales Prada que uno de los problemas más graves de su tiempo era “hablar a media voz” y la verdad, que sigue teniendo vigencia y más aquella frase lapidaria. Otros creen que lo mejor es no remover y sacar a flote los problemas, de tal manera que no importa que sigan erosionando a la sociedad y el Estado, abogando por una “paz de los muertos” o también se da el caso de los que “hacen fogatas y soplan pitos con extraordinaria fuerza” azuzando huecamente la controversia, como está sucediendo entre el Legislativo y el Ejecutivo.

La realidad actual de la descentralización, como sucede con varias otras instituciones, reformas, programas etc se debe al pésimo diseño que se ha hecho por precipitación, afán protagónico y adánico (no solo de Alan García) para permanecer eternamente en las placas recordatorias o monumentos a las primeras piedras, que quedaron en eso.

Desde el primer intento en la época moderna, allá por la década de los 60 del siglo pasado, con las Corporaciones Departamentales, pasando luego por los CORDES y CTARS y luego los actuales gobiernos regionales, ha existido ignorancia, obsecuencia a intereses mezquinos y cálculos políticos indebidos, además de la constante corrupción que ha hecho daño a la sociedad y el Estado.

Ni la regionalización, instrumento, ni la descentralización, objetivo, han funcionado y todo indica que cada día hay más y más entrampamientos, y ganas de reconcentrar por los “capitostes” del gobierno nacional enfrentados con los ilusionados funcionarios de gobiernos locales y regionales.
Seguimos hablando y hablando, pero hay poca seriedad en enfrentar bien este problema. Hay poca participación de las universidades en cada región, llamados así por un vistoso cambio de nombre a los departamentos. El desarrollo autónomo de las regiones es el “Campo de Agramante” donde se irán dando batallas tras batallas entre los Poderes del Estado, hasta desangrar los procesos de descentralización y regionalización, siguiendo los actuales gobernantes y congresistas, que son lo accesorio, la suerte del principal, que son la regionalización y la descentralización. Y será bueno que sea así por su marcada incapacidad técnica y moral pública.

Es necesario promover y llevar a cabo discusiones amplias, serias y detalladas; identificar causas y efectos, determinar personas y procesos a cambiar o mantener. Es necesario dejar de lado simples sumas y restas como si siguiéramos en tiempos de abundancia y que sirvieron para hacer derroches y más aún, mil y más corrupciones.

Carlos A. La Rosa lama
Profesor UNMSM-UNAC              

     

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