martes, 20 de diciembre de 2016

LA CORRUPCIÓN DESTRUYE A LA SOCIEDAD Y EL ESTADO



Democracia del Perú, es un Colectivo Social que quiere encender las luces e iluminar el panorama nacional para que se identifique la corrupción y los corruptores, para que Dios y el pueblo iluminen y el intelecto de las autoridades y fortalezcan su voluntad para que tomen las mejores decisiones contra la corrupción que es lo mismo que decir, poner el dedo para que salte la pus, como diría el tribuno popular don Manuel Gonzales Prada, o volvieran a tomar la bandera de la independencia y liberación nacional, líderes de la talla de Héctor Cornejo Chávez, Alfonso Benavides Correa y Fernando Belaúnde en las décadas del 60 y siguientes del siglo XX.

La corrupción o mejor dicho los corruptores, se valen de un ropaje falsamente democrático, invocan una libertad de mercado donde “todo se compra y todo se vende”, incluyendo honras y dignidades de personas, instituciones y la patria misma, “invierten” millones de soles para tomar el gobierno como botín en favor de ellos y sus patrocinadores (aunque en algunos casos no los necesiten porque algunos de los mismos candidatos tienen ingentes cantidades de dinero) y luego, naturalmente, son los paladines de la rapiña más vil y dinamizan y acrecientan la corrupción que toma dimensiones endémicas.

Democracia del Perú considera que la desestructuración de la necesidad y la anemia del gobierno son causa y efecto de la corrupción que campeona libremente y con réditos indebidos en favor de quienes promueven, defienden y ejecutan actos de corrupción, contra la sociedad y el Estado cuya dirección es copada por los corruptores de siempre, de generación en generación. La historia del Perú está plagada de estos miserables, como lo expresa documentadamente el historiador Quiroz en su libro “Historia de la Corrupción en el Perú”.

Democracia del Perú no quiere ni aceptar quedarse en las lamentaciones por la corrupción que avanza despiadadamente hiriendo de muerte la dignidad, la honorabilidad y la misma existencia del Perú como nación libre y soberana, sino que plantea una guerra total sin pausas pero sin prisas, sin concesiones ni siquiera humanitarias como quisieran algunos, con planes iguales a las que se aceptan y respetan en guerras externas, como condición de erradicación de los corruptores que pasan a engrosar las filas de “traidores de la patria”. Ensayemos esta propuesta con la fuerza que le brinda la organización y participación popular. Salvemos la heredad nacional, seamos dignos de la promesa histórica de los Padres y Fundadores de la Patria (que no son los congresistas que se hacen llamar asi), seamos dignos de nosotros mismos y de quienes heredarán este nuestro Perú que debemos defender y honrar con la guerra emprendida contra la corrupción.

Carlos A. La Rosa Lama
Profesor UNMSM-UNAC


                  

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