jueves, 5 de enero de 2017

GESTIÓN DE LA CALIDAD: ARMA CONTRA LA CORRUPCIÓN



Algo debo conocer sobre la relación opuesta que existe entre rigurosa gestión de la calidad y la extendida práctica de la corrupción, tras más de treinta años de docencia y ejercicio profesional en Administración Pública, tanto a nivel nacional, regional y local, y en instituciones civiles y militares.

No es extraño que los funcionarios del más alto nivel organizacional no vean o no quieran ver y reconocer la importancia de adoptar formal y realmente sistemas de gestión de la calidad en sus respectivas instituciones, teniendo en cuenta que son instrumentos válidos para mejorar el desempeño personal e institucional, reducir los costos operativos y así mismo los niveles de discrecionalidad que dan lugar a resquicios o “boqueronres” a las prácticas reñidas con la ética y las leyes.

Es potestad y obligación del Presidente del Consejo de Ministros, así como de la Presidente del Congreso de la República y del Presidente del Poder Judicial, en forma individual y conjunta, si se quiere, diseñar, aprobar, implementar, controlar y evaluar de manera general e inmediata sistemas de gestión de la calidad con la rigurosidad y persistencia que significa la certificación correspondiente por organismos certificadores – ISO 9000 - de reconocida seriedad y solvencia nacional e internacional.

Se puede comenzar a modo de prueba o piloto demostrativo en procesos de contratación de bienes y servicios y veamos sus efectos, de tal modo que no sucedan casos como los recientes en el MINEDU y el Congreso de la República, con la complicidad – voluntaria o involuntaria – del SEACE – OSCE, pues sistemas que dan lugar a tan burdas operaciones llegan  a negligencias punibles.

Los Poderes del Estado deben determinar con la autoridad que tienen, y no ejercen en este campo, que los múltiples organismos encargados de aprobar y ejecutar programas de calidad,  trabajen bien y pronto en este campo de mayor calidad, productividad y competitividad del sector público con la concomitante lucha victoriosa contra la corrupción. Háganlo por su propio bien, el  prestigio y la mejora de la Administración Pública. Todos lo vamos a reconocer.
Carlos A. La Rosa Lama
Profesor UNMSM-UNAC 

              


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