jueves, 9 de febrero de 2017

ES HORA DE DESLINDAR CON LA CORRUPCIÓN



Creíamos que habíamos aprendido algo o más que algo acerca de la necesidad y posibilidad de deslindar con la corrupción y vencerla, luego de las acciones emprendidas decididamente por el gobierno de transición presidido por Valentín Paniagua, pero los hechos abrumadoramente desmoralizadores que vienen siendo conocidos en los últimos meses, nos llevan a afirmar que no es así, que nos habíamos equivocado o engañado frente a la acción nefasta de algunos que fungían de autoridades durante los gobiernos de Toledo, García y Humala. Pro sin dejar de lado lo sucedió en el decenio del gobierno fujimorista.

Ojalá que no sea vendaval de un momento, una moda efímera inflada por las noticias que aparecen en los medios de comunicación, sino que sea la gran oportunidad histórica de desnudar  a tanto malhechor delincuente aprovechador de los cargos públicos que se les ha asignado en los gobiernos anteriores y se comience una verdadera y duradera guerra contra la corrupción, fuente grande de muchos de los males de nuestra vida republicana, que ya llega  a ser considerada “republicana bananera “ por algunos. No todos somos corruptos, no todo está perdido.

El Presiente de la República y todo el Consejo de Ministros con el Presidente del mismo, deben decidirse de una vez por todas a “tomar el toro por las astas” y liderar enérgicamente esta guerra frontal y permanente, sacando a todo aquel que de una manera haya tenido una acción que ponga en tela de juicio, por extensión, a la acción de la Administración Pública. No es hora de averiguaciones cargas de leguleyadas o de pasos timoratos, buscando la excelsitud de la prueba plena, evidente y confirmada, dando tiempo a que los que han delinquido se pongan a buen recaudo y desparezcan lo que pudiese ser evidencia o indicativo inicial de sus actos contrarios a la ley y la ética.





El pueblo quiere ver que sus gobernantes “ se las juegan” en esta hora de definiciones por la supervivencia y limpieza de nuestra vida de nación soberana, comenzando con la soberanía interna, libre de los poderes fácticos que nos gobernado o cogobernando por la acción de unos y la inacción de otros, por la fuerza aplastante y devastadora de la corrupción.

 Los ciudadanos quieren seguir de manera absolutamente comprometida a la dirección limpia, eficiente y comprometida de quienes fueron elegidos para gobernar y no para mostrarse temerosos pusilánimes frente a los daños que ya son evidentes por la corrupción que ha campeado en los últimos veinte años y más, gracias a la impunidad de los principales responsables.

Los ciudadanos de todo el Perú quieren participar del esfuerzo integrado de los miembros de los tres Poderes del Estado por cambiar el sistema vigente que facilita y promueve la comisión de muchos delitos, incluido el de tráfico de  influencias, cohecho pasivo, colusión, y otros más, contando con la impunidad con que se suele disfrazar la prescripción y la  inmunidad que cubre a algunos funcionarios  de la Administración Pública.

Debe declararse la PENA DE MUERTE, real o suspendida, la degradación de todo tipo de funcionario público, la acumulación de penas no menor a  setenta años,  o sea, del doble de la actual, y  otras que los responsables de los organismos públicos consideren deban ser aprobadas y ejecutadas, complementariamente a todas las que sean de carácter preventivo.

Carlos A. La Rosa Lama
Profesor UNAC-UNMSM



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